martes, 23 de noviembre de 2010

Saca tu machete, Cipriano


Hoy mientras el Micro de la Línea 91, Ate-Surco, cruzaba por el puente que da a la Avenida Abancay, pude observar en un Volskwagen Samba que iba al lado una noticia en un periódico que leía el pasajero del Samba: “Masacran a hincha crema. Pandilleros de Alianza Lima lo atacaron con machete y arma de fuego”.

¿En qué mundo estamos? Obviamente no es el primer caso de asesinato que he escuchado, pero es uno de los muchos que se han registrado en estos últimos días. Estamos hablando de días. Definitivamente es alarmante la manera en que este tipo de crímenes violentos se han magnificado en nuestra ciudad. Además de indignación, es inevitable sentir cólera. Y preguntarnos ¿por qué?

* * *

Cuando leí la noticia, la palabra “machete” me regresó a la película del mismo nombre y que ha sido estrenada hace poco en las salas peruanas. En la película, Danny Trejo es un ex federal mexicano al que contratan para cometer un asesinato, el cual no realiza y resulta siendo traicionado y utilizado por quienes lo contrataron. Se descubre una chanfaina de mafia en que la que se involucran temas de política, droga e inmigración. Machete, que es como se llama el personaje, más que armas de fuego, utiliza armas blancas para destrozar a sus enemigos, como en la “memorable” escena en la que le corta el abdomen a un sujeto y utiliza su intestino para colgarse de una ventana.

Violento por donde se le mire, pero ¡hey!, así son las películas del tío Robert Rodríguez. Mucha sangre, mucha violencia, muchas chicas guapas… y obvio, mucho sexo. A mi parecer, la película es (como le dije a SÑ cuando la fuimos a ver) “buena para su género”. Eso es todo. No me parece un Kill Bill, un Desperado o nada de eso. Es solo una película que hace honor al género para el que fue creado, con escenas graciosas y momentos divertidos. Pero una película no está hecha solo de buenos momentos, sino las películas de Joel Schumacher estarían siempre nominadas a premios de la crítica. No, de hecho que eso no sucede.

Pero más allá de si nos gustó la cinta o no, lo que me comienza a preocupar desde la noticia que leí hoy en la mañana es acerca de si este tipo de películas pueden realmente tener influencias negativas en los chibolos de ahora. Me parece demasiado desfasado para ser verdad, pero también es cierto de que en cada esquina siempre hay un idiota que termina creyéndose apto para este tipo de venganzas, además de las acciones que estas conllevan. Probablemente nuestros papás tenían razón al prohibirnos cierto tipo de películas, y en realidad estamos propensos a seguirlas de ejemplo para cometer crímenes que enmarquen titulares como el de esta mañana.



De algo puedo estar segura: los chibolos, niños y adolescentes de esta nueva época, tienen uno que otro fusil zafado. Claro, no es que eso sea novedad, pero la cosa es que no solo se reúnen para fumar o se escapan del colegio a salir con chicos, sino que ahora pueden tener sexo a edad temprana, pueden drogarse, beber alcohol hasta el borde del coma etílico… y claro, cometer delitos tan cruentos como podría hacerlo una persona adulta. Es que ninguno de nosotros puede decir que se encuentra todo el tiempo en sus completos cabales, y en el caso de los adolescentes su estado de confusión mientras deciden el tipo de personas que van a ser es justamente el lado más débil de esa personalidad que busca nutrirse del mundo para poder definirse a sí mismo. Si a un adolescente que todavía está muy inseguro de lo que es o quiere hacer le pones una película violenta, probablemente le vacile y se divierta. Añádele a ese adolescente una pizca de problemas familiares o hasta trastornos de la personalidad: tu resultado sea probablemente la noticia que leí. O incluso el joven que mató a su enamorada porque lo iba a dejar… o el joven que mató a su hermano porque se habían levantado (y comido, quien sabe) a la misma chibola.

Y si hablamos de violencia, podemos hablar de putería. Probablemente muchas mujeres progresistas me colgarán del primer árbol, pero chicas, tenemos que admitirlo: ¿no creen que una jovencita de 14 años que cuelga fotos enseñando el escote y en una falda demasiado corta para nosotras, no se está portando como una puta? Y adivinen de dónde aprende eso. Me remito nuevamente a Machete: probablemente esas adolescentes ven a su ídolo de infancia convertida en semejante pendeja, y se dicen “si ella puede, ¿por qué yo no?”. Seriously, girls? Una ve a Lindsay Lohan convertida en semejante mujer, y piensa que puede verse bien y todo en un momento… pero ¡por favor! Si no se marca la diferencia entre la adolescente del HI5 y el Facebook que quiere salir como esas mujeres de una vez, tendremos más casos de chiquillas que salen con pandilleros-buenos-para-nada-vagos-de-porquería y terminan en caminos que sus padres nunca imaginaron (por no decir: ASESINADAS).



No, antes que se pongan a patalear, hijas de Simone, debo aclarar algo: no creo que la chica haya sido asesinada debido a ser una ruca. Tampoco la conozco o la he visto para decir que haya sido una puta y que eso haya causado su muerte. Pero algo es cierto: hay muchas menores de edad que creen que actuar como una “Lolita” es de lo más cool y eso las lleva a actuar de maneras que superan por mucho a la ficción. Yo por lo menos, creo que es indignante que esas mocosas que ni siquiera han rellenado suficiente el brassiere quieran mostrar actitudes que no les corresponde.


No quiero leer más noticias que involucren machetes. O jóvenes putas. ¡Es demasiado! ¿Qué le estamos enseñando a los jóvenes ahora? ¿Acaso nos hemos vuelto demasiado egoístas como para ocuparnos si quiera en enseñarles lo que está bien y mal para que puedan escoger? ¿Qué clase de personas pueden ser los padres que permiten semejantes crianzas?

Como quiera que sea... este tipo de noticias que me hagan darme cuenta de algo: comparada con estos jóvenes, lo que he hecho hasta hoy han sido casi-casi actos de santidad.